Historia de Artemisa Moulin
Artemisa Moulin nace del sueño de dos hermanos que quisieron convertir su pasión en legado. Más que un restaurante, es una carta abierta de amor a sus raíces, a las mujeres que los inspiraron y al arte que les dio alas.
El nombre encierra tres símbolos poderosos: Artemisa, diosa cazadora, representa la fuerza femenina que protege, guía y transforma. Alyah, musa y hermana, infunde emoción, belleza y autenticidad. Y el Moulin, ese escenario íntimo que evoca los cabarets parisinos, donde cada noche es una puesta en escena de luz, sabor y alma.
Cada rincón del restaurante —desde un mural de elefantes africanos hasta la puerta grabada con Artemisa— está cargado de intención y memoria.

Aquí no se viene solo a comer, se viene a vivir una historia. Una historia escrita con el fuego de la cocina de autor y el pulso de una causa: cada cena ayuda a sostener proyectos para niños en Mali, la tierra que los vio nacer.
Esta es una experiencia que no se improvisa. Se siente. Se honra. Se comparte. Porque como decía su madre, la mujer que les enseñó a soñar grande y con los pies en la tierra:
“No olviden de dónde vienen, pero nunca dejen de crear lo que aún no existe.”
Este es un espacio íntimo donde se celebra la cocina de autor, pero también los vínculos. Donde cada cena es una oportunidad para honrar el presente, disfrutar el arte y apoyar un propósito mayor: transformar y compartir el alma.

Por qué...
Creemos que una cena puede transformar algo más que una noche. Puede transformar miradas, vínculos, memorias y hasta destinos. La propuesta gastronómica fusiona influencias españolas, francesas y africanas, con guiños contemporáneos y toques sensoriales inesperados. Ingredientes de temporada, inspiración global y creatividad local se entrelazan para ofrecer una cocina elegante, emocional y con carácter. Porque cada cena aquí contribuye a sostener proyectos de los niños en Mali. Artemisa Moulin es donde el arte se come, el vino se reza y el alma... se queda.
Compromiso Social





En Artemisa Moulin, creemos que el verdadero lujo no está solo en lo que se sirve en la mesa, sino en lo que somos capaces de compartir con el mundo.
Desde el primer día, decidimos que nuestra cocina no estaría completa si no devolvía parte de lo que recibe. Por eso, cada viernes destinamos un porcentaje de los ingresos a proyectos educativos y de bienestar para niñas y niños en Mali, el país que vio crecer a nuestros fundadores y donde aún late una parte esencial de nuestra identidad. Este compromiso no es accesorio: es el alma de nuestra marca. Es la forma en la que conectamos propósito y acción, estética y ética, sabor y significado. Cada cliente que cruza nuestras puertas se convierte, sin saberlo, en parte de este impacto. Cada cena, cada celebración, cada brindis compartido contribuye a un futuro más justo, más bello y más humano. Porque en Artemisa Moulin, creemos que dar también es una forma de arte. Y cocinar, una forma de transformar realidades.
Valores de la marca
Sensibiidad
Estética
Conciencia
Intimidad
Originalidad
